El gobierno debe hacer lo que
el pueblo quiere y defender un solo interés: el del pueblo.
Las tareas de gobierno deberán
orientarse hacia dos finalidades esenciales: la grandeza de la Nación y la
felicidad de su pueblo.
Lo justo es desarrollar una
acción nacional tendiente a alcanzar la prosperidad, sin que para ello sea
preciso sacrificar el mínimo de libertad a que los pueblo tienen derecho.
Nuestro Modelo exige, también,
un gobierno para una revolución en paz. Esto significa que el papel permanente
del gobierno reside en conducir el sector político-administrativo y
simultáneamente realizar los ajustes necesarios de estructuras, con amplia
visión de futuro.
Es necesario tener en cuenta
que normalmente toda tarea de transformación suele herir determinados intereses
que poseen su propio mecanismo de defensa. Por ello, para que la transformación
sea posible, no basta con un gran impulso entusiasta. Hace falta, también, una
seria perseverancia.
Pero además se requiere
capacidad para organizar su propia estructura y definir su propio crecimiento.
El Proyecto Nacional debe constituir uno de los medios esenciales para que el
gobierno marche ordenadamente hacia los fines establecidos.
Dadas estas condiciones, un
mandato importante del Gobierno en la actual circunstancia, es crear las bases
necesarias para la elaboración del Proyecto Nacional e instrumentarlo una vez
realizado.
El Gobierno debe lograr que
todo lo que se establezca en el Proyecto Nacional resulte debidamente ejecutado
y cumplido.
El país necesita ver
materializado el Proyecto Nacional. De lo contrario, otros serán los efectos
sociales que se obtengan.
Corresponde al Gobierno
conducir debidamente el proceso; conciliar la acción de todos los partícipes
del quehacer social, allí donde esta acción sea necesaria: coordinar la marcha
del país, y establecer los adecuados sistemas de control para corregir el rumbo
cuando se haya desviado.
En consecuencia, el Gobierno
que necesitamos debe caracterizarse por:
a) Tener centralizada la
conducción y descentralizada la ejecución;
b) Actuar con planificación
estableciendo la suficiente flexibilidad que permita introducir los reajustes
que correspondan. Entre los planificadores y quienes decidan y ejecuten, debe
existir una absoluta conciencia de trabajo en equipo;
c) Posibilitar la participar
de todo el país, procurando instrumentar la forma para facilitar el alcance de
los objetivos propuestos;
d) Concebir el Gobierno como
un medio al servicio total de la comunidad, para lo cual deberá lograr la
máxima eficiencia posible;
e) Contar con funcionarios
estables, de la mayor capacidad, que permanezcan ajenos a los cambios
políticos.
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